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Mejor juntos

Hace dos semanas se llevó a cabo la Noche de Alabanza en español o más conocida como Spanish Worship Night. Este evento se realiza periódicamente con la idea de reunir a la comunidad hispano parlante, que vive en esta parte del mundo, para tener un momento de alabanza, testimonio, compartir la Palabra de Dios y entrelazar vínculos con la comunidad que asiste; todo esto, en español. Ha sido súper lindo poder alabar, orar y escuchar la Palabra en mi propia idioma, estando tan lejos de mi país, y ha sido muy enriquecedor, también, poder ver a los demás haciendo lo mismo. Me hace sentir que una comunidad está naciendo. Me hace sentir que soy parte de la comunidad latina que vive en Belfast.

Cuando escucho la palabra “comunidad” me hace recordar algo que escuché hace un tiempo. Alguien dijo una vez que los cristianos cuando estamos en comunidad somos como un grupo de carbones juntos creando un buen fuego. Mientras los carbones estén juntos, el fuego se mantiene fuerte, estable y creciente. Si uno retira uno de los pedazos de carbón y lo deja lejos del fuego, ese carbón eventualmente se va a empezar a enfriar y va a ser incapaz de producir un fuego por sí mismo. Es sólo junto a los otros carbones, en unidad, que ese carbón podrá producir un fuego, el cual, será fuerte y capaz de alumbrar a todo su alrededor. Lo mismo pasa con nosotros como cuerpo de Cristo. Si decidimos seguir nuestro camino cristiano fuera de una comunidad que nos apoye, nos desafíe, nos ayude, nos enseñe; tarde o temprano, nuestra fe se va a empezar a enfriar y vamos a terminar alejándonos de Dios.

Me pasó una vez a mí. Por distintos motivos, decidí alejarme de mi Iglesia y me “enfrié”. Me sentía sin ganas de nada, desmotivada con todo, alejada de Dios. Pensé que podía seguir aprendiendo de Dios por mi cuenta, pero me di cuenta que estaba equivocada. Una amiga querida que, ya no está en este mundo, fue la que me ayudó a volver. Cuando ya había decidido alejarme de la Iglesia, ella me invitó a participar en su propia comunidad. Me sentí querida y acogida otra vez. Entendí lo importante que era tener a gente cristiana a mi alrededor que me diera ánimo y me ayudara a conocer más a Dios .Volví a creer que estar en comunidad y crecer en la fe de esa manera sí era importante y, aunque pudiera sentirme desmotivada, no podía dejar que esto influyera en mí y me alejara de la Iglesia, porque el problema no era la Iglesia o la gente, era mi actitud frente a ellos. Aprendí que hay una razón por la cual Dios nos habla en Su Palabra que es importante vivir como hermanos exhortándonos y apoyándonos en la fe, porque solos no lo podemos hacer. Aprendí que, como dice Pablo en 1 Corintio 12:12-31, los cristianos somos todos parte del cuerpo de Cristo. Ninguno de nosotros es más importante que otro, aunque nuestras funciones en este cuerpo sean muy distintas. Dios nos da dones y talentos para ser usados, y cada función que tengamos en este cuerpo es importante y valiosa, aunque a ojos humanos pueda parecer que nuestro aporte es más pequeño que el de otros. Es sólo juntos, todos unidos, que podemos funcionar. Si un miembro del cuerpo sufre, afecta a todos los demás. Si una parte está bien, contribuye al bienestar de todo el resto del cuerpo.

Te invito a que si no te sientes parte de una comunidad, busques un lugar donde congregarte, porque sólo unido a otros cristianos podrás formar un fuego grande y luminoso capaz de alumbrar a otros y, de esta forma, no te enfriarás!

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