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“Lost”

Ayer, con Luke,  terminamos de ver la primera temporada de “Lost”. Yo había visto la serie completa hace unos años atrás junto a mi mamá, y terminamos convertidas en adictas a la serie. Me acuerdo que la veíamos cada lunes por la televisión y era una tortura esperar 6 días entre cada episodio para ver el nuevo estreno. Ahora, es diferente; con Luke vemos la serie en DVD, así que podemos verla en cualquier momento y hasta repetir los capítulos si es que queremos. Para los que no han visto esta serie, se trata de las aventuras de un grupo de sobrevivientes a un choque de avión en una isla bastante especial, donde ocurren cosas fuera de lo normal. En este comunidad de personas, se pueden encontrar personajes que tienen distintas reacciones frente a los peligros que enfrentan cada día (no sólo tienen que enfrentarse a los peligros propios de la naturaleza, si no que hay “monstruos” y otras personas que quieren hacerles daño). Me intriga bastante el personaje de “John Locke”. Él cree que cada uno de los sobrevivientes ha sido traído a esa isla por un propósito y que el accidente, al estrellarse en esa isla, y todo lo que ha pasado posterior a este hecho, ha sido por una razón. Diría que es el único que piensa así, los demás no entienden el por qué del accidente y del sufrimiento y lo único que quieren es irse de la isla lo antes posible.

 

El personaje de Locke me hace reflexionar sobre cómo debiera ser nuestra actitud como cristianos frente a situaciones difíciles que no entendemos. John Locke tiene fe de que todo lo que ha sufrido –accidente de avión y peligros varios- es por una razón, por un motivo ulterior, que aunque aún no conoce, es por su bien y por el bien de todos los sobrevivientes.

 

Muchas veces cuando enfrentamos dificultades, problemas, tragedias, accidentes y cualquier cosa negativa que nos pasa, lo primero que tendemos a hacer, es culpar a Dios o alegar que es injusto lo que nos está pasando. Nos olvidamos de algo fundamental. Nos olvidamos de Romanos 8:28 “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito”

Este versículo contiene una gran promesa para nuestras vidas. Dice que Dios dispone TODAS las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo a su propósito. NO dice que sólo las cosas buenas son para el bien de los que aman a Dios, si no que TODAS las cosas, buenas y malas. Que increíble pensar que aún las cosas malas que nos pasan y que nos hacen sufrir tanto, pueden ser, finalmente, para nuestro bien! Dios es tan misericordioso al darnos esta promesa!

 

Entonces si vienen las dificultades, debemos recordar este versículo, debemos tener claro (así como John Locke lo tiene claro en “Lost”) que esa dificultad, problema, tragedia, etc es por un propósito; que Dios obra a través de estas situaciones para que se cumpla su buen propósito en nosotros. Puede que esa dificultad se mantenga en el tiempo, que Dios no cambie esa situación de inmediato, pero tenemos la garantía que, al final de cuentas, será para nuestro bien, como vemos en Romanos, y que seremos fortalecidos en el proceso y nos ayudará a madurar como cristianos.

 

Estás preparado para ser un “John Locke” cuando ocurra la tragedia?

 

Bendiciones!

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